Tailandia: Mi experiencia en este país

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Cuando supe que viajaría a Asia sólo tenía un país en mente que me moría por conocer: Tailandia. Era el país de mis sueños después de la India que aún no conozco. Solicité la visa para viajar allí cuando me encontraba en Estambul y jamás pensé que fuera tan fácil. La solicité una mañana, y 3 horas después tenía respuesta de que podía pasar por mi pasaporte. No se imaginan mi felicidad al saber que conocería este país. No tenía mayores planes, ni sabía cuánto tiempo estaría o en que lugares. Tailandia tiene bastante por conocer con sus playas, su capital y todas sus ciudades. Yo viaje desde Camboya hacia Tailandia y venía de tener unos días increíbles en Asia. Tailandia fue mi último destino en el Sudeste Asiático. Aterrice en Bangkok, tomé el tren y seguí las instrucciones que envía Hostelworld al correo para llegar al hostal elegido.

Chiang Mai, Tailandia

Hacía bastante calor. Yo me bajé en la estación indicada y luego debía caminar 20 minutos para llegar a mi hostal. Caminaba y me sentía pérdida y asustada porque las indicaciones no coincidían con lo que yo veía. Decía que debía girar cuando viera un restaurante que no recuerdo el nombre y jamás lo vi. Logré preguntarle a alguien que entendía inglés y me dijo que habían cerrado el restaurante pero me mostró donde era. Llegué al hostal que había pagado por 1 noche ( solo por 1 por si no me gustaba). Estaba lejos del centro de la ciudad y de la calle turística. Entre a la habitación compartida y no había nadie con quien conversar. Me fui al área social del hostal y me puse a leer un libro de Lonely Planet para ver que hacer en Tailandia. Llegaron algunos backpackers y me senté a hablar con ellos. Todos eran nativos de países de habla inglesa. Sinceramente prefiero tener una conversación con extranjeros que hablen inglés mezclados con nativos pero no sólo de estos últimos porque hablan más rápido entre sí . Intenté participar en la conversación pero usaban muchos slangs y poco entendía. Me fui a dormir. Mi compañero de camarote roncaba impresionante. No dormí bien. Esa noche busqué otro hostal en la calle de Khao Sand Road.

No encontré ninguno que me gustara. Me fui temprano a esta calle a buscar por mi cuenta. Siempre me quedé en habitaciones compartidas porque al viajar sólo es la mejor manera de conocer personas así que buscaba una así. No habían, todo estaba lleno. Me pesaba la maleta, quería tomar una ducha y salir a caminar pero necesitaba una cama. Sólo encontré cama en una habitación privada en un lugar que parecía todo menos un hostal. Salí a buscar comida, conocí un Chileno que llevaba un mes en Bangkok, no habíamos cruzado palabra y cuando me hablo ya sabía que yo era Colombiana, ya había conocido lo turístico así que no quería ir. Me fui sola a ver el Buda más grande del mundo. Conocí 3 Españoles y pase el resto del día con ellos.

Koh Tao, Tailandia

Regrese a mi hostal. Lloré. Odie Bangkok. Por primera vez en el viaje me aburrí y no sabía si quería seguir. Todo el viaje lo había hecho sola y estaba feliz con eso, pero no se que pasó en Bangkok y no lleno mis expectativas. Busqué en Skyscanner un tiquete para el norte del país. Chiang Mai. Encontré uno por $20 Usd y salía en 3 horas. Empaque y corrí al aeropuerto. Esperaba tanto de Tailandia que no podía quedarme con la percepción de Bangkok. Llegué a Chiang Mai. Ame Tailandia desde ahí.

Fueron 25 días en Tailandia entre Bangkok , el norte y sus islas del Este. Fue conocer gente linda y hacer amigos que luego me visitaron en Colombia. Fue conocer elefantes, bañarlos y darles de comer. Fue meditar con un monje budista. Fue entrar a muchos templos. Fue cocinar comida Tailandesa. Fue rentar una moto por una semana cuando en la vida había manejado una. Fue conocer playas de ensueño. Fue conocer nuevas personas todos los días. Fue estar en la Full Moon Party y vivir una de las fiestas más locas de mi vida. Fue hacer un curso de buceo. Fue cuestionarme sobre mi vida y lo que quería hacer. Fue probar muchas comidas. Fue confiar en personas que nunca había visto. Fue vivir muchas noches de fiesta. Fue aprender a estar sola y sentirme bien. Fue un tatuaje. Fue dormir en carpa dentro de un hostal. Fue practicar inglés. Fue atardeceres y amaneceres. Fue soltar. Fue aceptar. Fue vivir. Fue la mejor experiencia de mi vida.
Tailandia me reconfirmo que La vida no es como la esperas, sino mucho mejor ❤

 

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